Texto sobre sismología resguardado en biblioteca universitaria fue localizado por especialistas de Génova tras búsqueda internacional de material académico
Zacatecas, Zac., 16 de marzo de 2026. Un libro resguardado en la Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) cruzó fronteras y despertó el interés de investigadores en Europa. Lo que para muchos podría parecer un ejemplar antiguo, para especialistas en sismología se convirtió en un documento invaluable.
La historia comenzó cuando investigadores de la Universidad de Génova, en Italia, localizaron en el catálogo de la UAZ un libro especializado en sismología que llevaban tiempo buscando. Tras una búsqueda internacional, descubrieron que el texto titulado "Los sismos de 1985: casos de mecánica de suelos" solo estaba registrado en dos instituciones: la UAZ y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin embargo, el ejemplar de esta última no se encuentra disponible actualmente para consulta.
Ante este panorama, el libro resguardado en Zacatecas se convirtió en una pieza clave. La coordinadora del Sistema de Bibliotecas de la UAZ, Jennifer Ortiz Letechipía, explicó que la Universidad de Génova realizó un primer contacto con el rector de la institución, Ángel Román Gutiérrez.
Posteriormente, el seguimiento de la solicitud se canalizó a través del Sistema de Bibliotecas, desde donde se atendió el requerimiento, ya que el material resultaba fundamental para un estudio que actualmente desarrolla un sismólogo italiano.
"El libro analiza diversas estructuras arquitectónicas que deben considerarse ante fenómenos sísmicos, especialmente a partir de los estudios que se realizaron después del devastador sismo ocurrido en México en la década de los ochenta", detalló.
Para apoyar la investigación, el personal de la biblioteca universitaria realizó un proceso de escaneo por etapas. A lo largo de varios días, se digitalizaron distintos capítulos del texto solicitados por los investigadores, los cuales fueron enviados por correo electrónico para su consulta académica.
Más allá del apoyo puntual a una investigación internacional, el hecho también abrió nuevas oportunidades de colaboración para la universidad pues, gracias a este intercambio, la UAZ fue invitada a integrarse a una red internacional de bibliotecas dedicada al intercambio de documentos académicos.
Se trata de Resource Sharing and Document Delivery (RSCVD), una iniciativa impulsada por la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA), que permite a bibliotecas de distintos países compartir materiales de investigación cuando estos no se encuentran disponibles en otras instituciones.
La incorporación a esta red permitirá que estudiantes, docentes e investigadores de la UAZ puedan solicitar materiales localizados en bibliotecas de otros países, al mismo tiempo que la universidad comparte su propio acervo con instituciones internacionales.
Como parte de este mecanismo de colaboración, la funcionaria detalló que el préstamo se realizó respetando las disposiciones de derechos de autor y mediante el modelo de Préstamo Digital Controlado (Controlled Digital Lending), un modelo legal y técnico que permite a las bibliotecas prestar una copia digital de un libro físico que poseen legítimamente, manteniendo una proporción 1:1, lo que significa que mientras el archivo digital se encuentra en consulta, el ejemplar físico permanece fuera de circulación.
A través del RSCVD, estos préstamos quedan registrados en una infraestructura de trazabilidad digital que permite identificar quién posee el material y cuándo fue transferido, garantizando que el archivo regrese a su origen sin generar copias adicionales fuera del marco legal.
Este hecho pone de relieve la riqueza bibliográfica que resguarda el sistema de bibliotecas universitarias, integrado por múltiples bibliotecas distribuidas en diferentes unidades académicas, además de la Biblioteca Central y la Biblioteca del Campus Siglo XXI.
Historias como esta recuerdan que, incluso en la era digital, su acervo continúa siendo una herramienta fundamental para la investigación, el aprendizaje y la colaboración académica a nivel nacional e internacional.
"Las bibliotecas siguen siendo espacios vivos. No solo para consultar libros, sino también para trabajar, desarrollar proyectos y participar en actividades culturales", concluyó Ortiz Letechipía.