Jerez

3ffa4e12 ec23 4086 b896 4a9bd8d5de32Obtiene productos como miel, polen, propóleo, jalea real y cera

Jerez, Zac.- Hace tres años, Citlali del Rocío Navarro Patiño decidió conocer el mundo de las abejas, al tratar de desentrañar las bondades que proporcionan estos pequeños insectos.

En su comunidad Ermita de Guadalupe, en el Pueblo Mágico de Jerez, Zacatecas, Citlali, quien es una de la miles de mujeres que, con su trabajo diario y esfuerzo desde cualquier ámbito, transforman Zacatecas, le surgió la idea de instalar un apiario y, en primeria instancia, obtener miel.

Debido a que no sabía qué se necesitaba para emprender esta actividad,  Citlali del Rocío Navarro  se acercó a la Secretaría del Campo (Secampo) y ahí obtuvo la orientación y las herramientas necesarias para comenzar. 

En esta dependencia estatal encontró el respaldo para realizar los trámites de registro ante el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), la obtención del código como Unidad de Producción Pecuarias (UPP), además de capacitación y actualización en los procesos de producción.

Ella inició con una sola colmena, con la que practicó y aprendió los procedimientos para la obtención de miel; pero, luego, empezó a elaborar y extraer otros productos, como el polen, el propóleo, la jalea real y la cera. 

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que tiene lugar el 8 de marzo, Citlali del Rocío Navarro recuerda cómo se enamoró del mundo de las abejas, que era una actividad en la que era común ver únicamente a los hombres. Hoy, es una de las 94 mujeres que se dedican a la apicultura en Zacatecas.

Para rememorar esta fecha, compartió que, como mujer, ha obtenido un inmenso aprendizaje en la apicultura, por lo que exhortó a todas las zacatecanas a que se atrevan, a que se den la oportunidad de demostrar sus capacidades y a que emprendan en algo que les guste o les llame la atención.

A Navarro Patiño le llena de orgullo estar inmersa en esta actividad, y aunque la han picado varias veces sus “comadritas”, como les dice de cariño a las abejas, les tiene mucho respeto y gratitud, ya que con ellas aprendió a tener un acercamiento con el campo y a amar a la naturaleza.

Hoy en día, esta mujer de Ermita de Guadalupe obtiene de las abejas grandes bondades y diversos productos, que se han convertido en el sustento diario de ella y de su familia.

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