Opinión

pandemia mexicoManuel Ibarra Santos

                                                                                  En el contexto de la pandemia sanitaria, el único sector de la economía que se ha visto fortalecido, es el de la salud, en donde los servicios privados de hospitalización y de farmacias, han registrado incrementos en sus operaciones e ingresos, hasta en un 50 por ciento (Fuente: la organización empresarial Visa/Konfio), hecho que los ha convertido en negocios jugosos, mediante el tratamiento legal de las enfermedades y, en otros casos, a través del tráfico inmoral del dolor y la muerte.

El tema es que, por el ineficiente servicio de salud pública y los elevados costos de la medicina privada, se ha incidido en el incremento de los niveles de empobrecimiento social, dado que en México al menos 2 millones de familias al año quedan vulnerables y en condiciones de miseria, por los fuertes gastos que realizan en ese sector.

Muchas de esas familias que se empobrecen (y que se contabilizan por cientos y miles) por la realización de elevados gastos en medicina privada, son de origen zacatecano.

Ante dicho panorama desolador que ha impuesto la pandemia del coronavirus, lo menos que se puede esperar, es la intervención mediadora del aparato de Estado, para que regule, apegado a los principios de justicia (y no del lucro excesivo), los servicios médico-hospitalarios y la venta de medicamentos de patente.

Según la mayoría de los dueños de los negocios hospitalarios, resulta imposible regular las tarifas de sus servicios, al igual que el de los médicos, porque los cobros de ellos están sujetos sólo a la oferta y la demanda. La pregunta obvia que debemos hacernos es la siguiente: ¿Entonces, para que sirve la función reguladora del Estado, sino es para poner límites a los buitres de la economía?

La economía de la medicina y la salud privada mueve anualmente en los circuitos financieros del país, más de 450 mil millones de pesos, de acuerdo a estimaciones del INEGI y al Sistema de Cuentas Nacionales.

Los gastos que las familias mexicanas realizan en medicina privada, se distribuyen en tres capítulos esenciales: 50.8% en adquisición de medicamentos; 35% en el pago de servicios de medicina ambulatoria; y 15 por ciento para cubrir cuotas de hospitalización.

Conforme a reportes internacionales de la OCDE, México es el país de esta organización, en donde sus familias realizan los más elevados gastos de bolsillo en salud, que se traduce en el pago de servicios médicos privados, debido a que las instituciones públicas del sector no cumplen con su función.

Y cuando las familias destinan más del 30 por ciento de sus ingresos a pagar servicios médicos privados, los hogares experimentan un proceso catastrófico de empobrecimiento irremediable, que ahora es tiempo de detener y parar.

Zacatecas es, por cierto, uno de los 4 Estados de la República (los otros son: Chiapas, Oaxaca y Guerrero), que sufre los mayores efectos catastróficos de empobrecimiento de su población, como resultado de contar con un sistema de salud ineficiente, inequitativo y de poca calidad.

Lo anterior significa que Zacatecas tiene un sistema sanitario fuertemente empobrecedor de la población y cuyas repercusiones ahora se profundizan, debido a la pandemia del coronavirus.

Cobran importancia, por eso, los pronunciamientos que en tribuna han hecho recientemente, los diputados locales Raúl Ulloa y Omar Carrera, para que se revisen en Zacatecas tarifas médicas, cuotas en hospitales privados, así como la propuesta de crear una Comisión de Arbitraje Médico y el establecimiento de una Unidad de inteligencia Epidemiológica.

SISTEMA DE SALUD CATASTRÓFICO:

            Estudios realizados por la Secretaría Federal de Salud, la UNAM y el INEGI califican a Zacatecas como entidad que cuenta con un sistema de salud altamente inequitativo y catastrófico.

            Estas tendencias se mantienen y se han profundizado ahora por la presencia de los efectos devastadores de la pandemia del covid-19.

            Los gastos de bolsillo que se efectúan en medicina privada en el Estado de Zacatecas son superiores al promedio nacional y esto ha incidido en detonar los procesos de empobrecimiento social, sin que medien mecanismos institucionales para evitarlos.

            Por otra parte, eso está produciendo, simultáneamente, la presencia de negocios con ganancias multimillonarias en el sector de la medicina privada, con cuestionada legitimidad.

            Esa experiencia revela, simultáneamente, ejemplos de médicos que actúan con profundo sentido humanista, apegados al juramento hipocrático.

Sin embargo, en el otro extremo también se localiza a los más acabados representantes anti-éticos, que trafican como buitres, sin escrúpulo alguno, con el dolor y la muerte.

            De la economía generada en el sector de la medicina privada en el país, que supera los 450 mil millones de pesos al año, al menos el uno por ciento de ellos se mueve en los circuitos financieros del Estado de Zacatecas.

            SISTEMA DE SALUD HUMANISTA.

            Es evidente que en Zacatecas se requiere constituir un sistema de salud, no de rapiña, y sí humanista, equitativo y menos catastrófico.

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