edomexpobreza CésarMartínezGarcíaCarmen R. Ponce Meléndez / Monedero

Es sabido que para una mujer la maternidad conlleva un gran sacrificio en varios ámbitos, uno de ellos está en el mercado laboral. Ese sacrificio o barreras, como queramos llamarlo, está “naturalizado” y se convierte en esclavitud. La causa principal es la cultura patriarcal, el machismo y la misoginia; el mismo que asesina mujeres a sabiendas de que no le cuesta nada, tiene impunidad. Esas “barreras” se traducen en desempleo y pobreza, por tanto, en fragilidad. Precisamente una constante en los casos de feminicidio es la pobreza y fragilidad de las víctimas.

Barreras maternidad versus mercado de

  • La inserción de las madres en el mercado de trabajo se ve disminuida en alrededor de 5 puntos porcentuales durante los primeros años de vida de las y los hijos.
  • A nivel nacional el promedio de las tasas de ocupación de las madres de 21 a 55 años se ubica en 55 por ciento, mientras que de acuerdo con las cifras de 2016 a 2020, la de las mujeres sin hijas e hijos es al menos mayor en 10 puntos porcentuales.
  • Ante el cierre de escuelas y estancias registrado durante la pandemia por COVID-19, el aumento del trabajo de cuidados de la población infantil del hogar se hizo evidente, por ello, al considerar la condición de maternidad y paternidad. se observa que las mayores reducciones en el número de personas empleadas se presentaron en las poblaciones de madres y padres con hijas e hijos menores de 5 años.
  • Las horas promedio semanales que las mujeres dedicaron a las tareas de cuidado de otras personas del hogar superaron en 11.5 a las dedicadas por los hombres a la misma actividad en 2020 a nivel nacional.
  • La pandemia de COVID-19, que ha demandado una mayor cantidad de tiempo y tareas para los quehaceres del hogar, muestra que entre 2018 y 2020 el incremento en el número total de horas que las mujeres destinaron a los quehaceres domésticos fue de 67 millones, mientras que en los hombres fue de 44 millones, es decir, en 2020, ellas destinaron 4.2 veces más horas a este trabajo doméstico que ellos (976 y 233 millones de horas, respectivamente).
  • Si se compara el periodo de agosto a noviembre de 2020 con el mismo periodo en 2018, el número de mujeres en situación de pobreza en búsqueda de un empleo aumentó en 118.5 y en 61.7 por ciento en aquellas que no se encontraban en situación de pobreza
  • La actual pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2 ha demandado mayor cantidad de tiempo y tareas en los quehaceres del hogar. De 2018 a 2020, el incremento en el número total de horas que las mujeres destinaron a los quehaceres domésticos fue de 67 millones, mientras que para los hombres fue de 44 millones; por lo que en 2020 ellas destinaron 4.2 veces más de horas al trabajo doméstico (976 y 233 millones de horas, respectivamente). Mayor trabajo doméstico es igual a menor trabajo asalariado o bien, una barrera más para incorporarse al mercado laboral.

En síntesis, una enorme desigualdad entre mujeres con hijos y las que no los tienen, desigualdad que se amplía entre trabajadoras y  trabajadores, donde maternidad es sinónimo de pobreza y esclavitud y lesiona severamente sus posibilidades de una autonomía económica. Son datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

El Consejo recomienda: “fortalecer estrategias y programas destinados a apoyar el cuidado de la niñez del hogar, verificar y en su caso, anular el impacto negativo originado por la eliminación del Programa Escuelas de Tiempo Completo, así como diseñar otras políticas públicas que otorguen servicios directos de cuidado a las infancias, adultas mayores y con discapacidad y consolidar el proyecto federal del Sistema Nacional de Cuidados”.

Un Sistema Nacional de Cuidados apenas es el primer paso, también urge incorporar a la población masculina en las tareas domésticas y de cuidado y en la paternidad, como adultos funcionales.

Es inversoimil que en pleno SXXI siga siendo la espalda de las mujeres el receptáculo de todas las desgracias que conlleva una sociedad tan patriarcal y machista como la nuestra. Adicionalmente carga con las desgracias del neoliberalismo, como si fuera poco.

Se ha insistido que durante la pandemia se agudizaron las brechas de género. En este tema Coneval expresa lo siguiente:

  • La ocupación sin pago constituye una de las desigualdades de género ya que es más frecuente en las mujeres, situación que se ha reforzado durante la pandemia. De 2018 a 2020, los mayores aumentos en el porcentaje de mujeres ocupadas sin pago se observaron en adultas mayores fuera de situación de pobreza con un alza de 7.9 puntos porcentuales, en las adultas mayores en pobreza el aumento fue 4.2 puntos porcentuales.
  • Las ocupaciones feminizadas presentaron las mayores pérdidas de empleo en el periodo de agosto a noviembre de 2020. La población ocupada de mujeres en este tipo de labores disminuyó en 948.3 mil personas, mientras que el descenso del empleo de los hombres en estas ocupaciones fue de 220.3 mil personas.

El monto total de las transferencias monetarias provenientes de los programas sociales tuvo un aumento mayor en los hombres que en las mujeres y, ante la brecha histórica de género en cuanto a ingresos, es imperativo reforzar la perspectiva de género en las estrategias gubernamentales, aún más en contextos como el de la pandemia de COVID-19. Si bien, el monto total de transferencias para las mujeres es el doble respecto de los hombres, los incrementos para 2020 en ellos fueron del 38 por ciento en situación de pobreza, y 33 por ciento en ausencia de esta; y para ellas fue del 6 por ciento en situación de pobreza, y del 10 fuera de esta.

Dicho de otra manera la dimensión de esta problemática para mujeres -con o sin maternidad- obliga a tareas para el Estado y gobierno; es un hecho que los programas sociales están feminizados debido a los altos niveles de pobreza de las mujeres, pero no cuentan con perspectiva de género y justo esto recomienda Coneval, es obligado, lo mínimo, pero de ninguna manera lo único. Son tarreas urgentes y prioritarias para la democracia y justicia.

Sistema de Indicadores sobre Pobreza y Género en México 2016-2020 https://bit.ly/3OBXBsN

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