Opinión

presidente y gobernadorManuel Ibarra Santos

           La reciente visita como presidente de la República de Andrés Manuel López Obrador a la entidad (la número nueve) colocó a Zacatecas, <en un acontecimiento inédito>, en el centro de la tormenta política vinculada a la lucha por el poder público del país y a la sucesión presidencial del 2024.

En ese escenario de acontecimientos, pacificar Zacatecas se ubicó como la prioridad número uno de la agenda pública y de paso se desempolvó la discusión sobre la importancia de la federalización de la nómina magisterial, un tema (éste último) que debió concretarse desde hace tiempo, en razón de que existen las condiciones y los recursos económicos indispensables para hacerla realidad. Sólo falta la ingeniería institucional para implementarla.

La estrategia para devolver a Zacatecas la tranquilidad social que ayude a superar los niveles endémicos de violencia criminal que sufre, exige necesariamente la construcción de un Gran Pacto por la Paz, en el que participen con responsabilidad los diferentes niveles de gobierno y se sumen a él los representantes de los más diversos sectores de la sociedad.

Por lo demás, Zacatecas se erigió durante la última semana, coincidente con la presentación del primer informe del gobernador David Monreal y la visita de AMLO, en el epicentro de la disputa por la sucesión del poder presidencial del 2024.

Esa misma circunstancia le confieren y otorgan a Zacatecas fortalezas para entrar a procesos nacionales de negociación que le ayuden a enfrentar sus principales desafíos, entre ellos el de seguridad, pero también los vinculados a la promoción de su desarrollo integral.

El jueves 8 de septiembre pasado, apenas un día antes de la llegada a Zacatecas de Andrés Manuel López Obrador, en el contexto de su primer informe de actividades, el gobernador David Monreal lanzó un anuncio que generó un estruendo ensordecedor en el país, pero que aquí pasó desapercibido para muchos despistados.

Ese particular anunció se constituyó en bandera y grito de lucha nacional, que el gobernador bien utilizó y que marcó agenda nacional. David Monreal precisó, al respecto: “Por primera ocasión existe la posibilidad que el hijo de un campesino zacatecano llegue a la presidencia de la República”.

Ese posicionamiento se transformó en acto de solidaridad para con su hermano el senador Ricardo y llegó inmediatamente a oídos del presidente López Obrador y de las “corcholatas” que aspiran a ser candidatos o candidatas a la presidencia de la República. Tal anuncio descarta cualquier rompimiento entre Ricardo/David, por más que sus malquerientes así lo quieran hacer aparecer.

Por lo pronto, el gobernador David Monreal recibió el espaldarazo del presidente López Obrador y con ello el compromiso institucional para pacificar al Estado de Zacatecas. Los integrantes del gabinete federal de seguridad fueron testigos de ello. Incluso, por otra parte, en esta última gira se desempolvó la demanda de avanzar en la federalización de la nómina del magisterio zacatecano.

Por si fuera poco, en la otra pista de lucha por la sucesión presidencial, el senador Ricardo Monreal Ávila, no solamente no se repliega, sino que ha ratificado su propósito de mantener sus aspiraciones de contender por la presidencia de la República, y, dos días después (el sábado pasado), en la Delegación Cuauhtémoc de la Cdmx declaró: “Ni nos vamos a dejar, ni nos vamos a rajar”.

Resulta evidente que luego de estos acontecimientos que ubicaron a Zacatecas en el centro de la tormenta política nacional, lo que realmente interesa es que en nuestro Estado se avance en su pacificación y se sienten las bases del nuevo desarrollo integral.

Y para lograr ese fin superior, la educación de calidad jugará un papel crucialmente esencial.

NÓMINA MAGISTERIAL Y EDUCACIÓN DE CALIDAD.

En la ruta de pacificación de la sociedad zacatecana, tal como lo ofreció el presidente Andrés Manuel López Obrador, la educación de calidad y excelencia, junto con la acción de los miles de trabajadores de la educación, desempeñará un papel estratégico.

Por ese motivo, la federalización definitiva de la nómina magisterial de Zacatecas en mucho ayudará a superar los pasivos económicos que afectan al sector educativo y en general a la administración pública centralizada en la entidad.

Hoy se requieren cientos y miles de millones de pesos para absorber el pago del total de los maestros de educación básica en la entidad. ¿Existirán las condiciones concretas para ello? Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que sí las hay.

Por lo que se sabe, existe un cuantioso recurso económico histórico disponible, que debe aprovecharse para avanzar en la federalización de la nómina magisterial.

Pero eso no es todo. Se necesitan programas efectivos para recuperar los aprendizajes significativos y de calidad en los alumnos zacatecanos de todos los niveles. No todo es dinero. También las ideas para mejorar la excelencia educativa resultan fundamentales.

PACIFICAR, EL RETO:

Por lo demás, pacificar a Zacatecas, es el gran compromiso. Y en eso, la educación de excelencia es primordial.

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