Opinión

sigifredo noriega

En reconocimiento póstumo al Maestro Héctor Alcalá Macías

Manuel Ibarra Santos                                                                         

            El combate a la violencia criminal (que se desplaza, hoy, en el silencio de la justicia, en la estridencia de la impunidad y en el ruido de la complicidad), reclama no sólo del concurso del Estado, sino y sobre todo también de la participación organizada de la sociedad civil. Es ésta una ruta a explorar que puede aportar soluciones exitosas.

            En el caso Zacatecas, la Iglesia y los representantes de la iniciativa privada (IP) han manifestado por separado, y en ocasiones al unísono, su disposición de colaborar de la mano del gobierno, en sus diferentes niveles, para construir un gran acuerdo ciudadano por la pacificación de la sociedad.

            El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló es el primero, tal vez, quien desde la trinchera de la sociedad civil (pero también desde el púlpito), preocupado de lo que pasa en nuestra sociedad, ha levantado la voz para formular la propuesta de forjar un “Pacto Social” por la pacificación de nuestro Estado.

            El prelado católico, reconociendo el marco legal y el principio constitucional de la separación Iglesia/Estado, ha dicho que, en la integración de un pacto por la pacificación, deben intervenir los distintos sectores de la población, articulados a través de un diálogo productivo, respetuoso y plural.

            Y a ese pacto -precisa Monseñor Sigifredo Noriega- deberán ser convocados por el Estado, para que sea incluyente, por igual a las familias, la iniciativa privada, la escuela, los académicos, los investigadores y los políticos de todas las expresiones.

            En los temas que bien podrían incluir en ese acuerdo por “La Paz de Zacatecas”, destacan los siguientes: 1).- Educación en valores; 2).- Fortalecimiento de la familia; 3).-Defensa de los derechos humanos; 4).- Cuidado del medio ambiente;  5).-El combate a la impunidad; y 6).- Protección y promoción de la vida versus cultura de la muerte.

            Todos los líderes de las religiones en la entidad, por lo que se sabe, coinciden en la necesidad de dar el paso definitivo para la consolidación de ese pacto por la pacificación de nuestra sociedad.

            Y de esa manera, por ejemplo, el obispo Gregorio Olivas, líder de las Iglesias Evangélicas en Zacatecas, con presencia en más de 40 de los 58, al coincidir la semana pasada en un encuentro sobre cultura de paz, manifestó también su absoluta disposición de sumar esfuerzos con la autoridad para abonar por la pacificación en nuestra sociedad.

            Hoy queda claro, como lo postuló el sociólogo francés, Jilles Kepel, en su obra “La Revancha de Dios (1991)”, que la religión es fundamental, incluso para los ateos, dirigida a comprender y entender el mundo global de nuestro tiempo.

            Es evidente, por otra parte, que el gobernador David Monreal Ávila tiene y cuenta en las Iglesias y la iniciativa privada, a aliados excepcionales (que hay que aprovechar), y que bien pueden contribuir a crear un nuevo horizonte de desarrollo para Zacatecas. Y la pacificación social tendrá que ocupar un lugar central en la agenda pública.

            En la lucha en contra de la violencia criminal, todas las estrategias necesariamente deben pasar en la actualidad, estrictamente, por la participación de la ciudadanía organizada.

            Y es que, desde esa perspectiva, será posible desnaturalizar, deslegitimar y desacreditar la forma violenta del asesinato, las prácticas extorsivas y la denigración ciudadana del otro.

            Pero, además, tenemos que impedir que nuestra sociedad se convierta y perpetue en el espacio de la macabra sutileza, en donde pueden convivir con extremo cinismo, una mitad de población con privilegios y la otra mitad de ciudadanos viviendo en el extremo del dolor, el miedo, la desesperanza y la muerte, derivada de la violencia criminal.

            La violencia está propiciando que nuestra sociedad se convierta en un mapa con el registro de cicatrices profundas atravesadas en el alma y el espíritu del pueblo. Hay que evitar que eso se mantenga.

            La suma de esfuerzos entre Estado y sociedad civil, será determinante para superar la trampa impuesta por la violencia criminal.

            LA SOCIEDAD CIVIL, ORIGEN Y CONCEPTO:

            El concepto moderno de “sociedad civil”, se lo debemos a los estudios, investigaciones y aportes del filósofo italiano pro/marxista Antonio Gramsci (1891/1937), quien hace referencia a las formas de vida social independientes del Estado y lo contrapone al término de “sociedad política”.

            El rótulo semántico de “sociedad civil”, hace mención también a “superestructuras” relativas a escuelas, sindicatos, iglesias, iniciativa privada, prensa y organizaciones que operan al margen de la influencia de la sociedad política.

Hobbes, Lock y Rousseau le pusieron enfrente el concepto de “sociedad natural”, entendida como aquella sociedad regulada sólo por la dinámica del más fuerte y ausente de la aplicación de la Ley.

            PACTO POR LA PAZ.

            Importante que las Iglesias y la iniciativa privada tengan disposición de trabajar por la paz de Zacatecas.

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