Elvira Hernández Carballido / SEMlac
“Bésame mucho” llegó a consagrarla; Consuelo Velázquez siempre declaró que la compuso sin haber sido besada todavía y que se inspiró en una ópera de Enrique Granados. La popularidad de esta canción se vio reforzada por surgir en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. En Estados Unidos se convirtió en una especie de despedida clásica entre los hombres que se iban al combate y las mujeres que se quedaban a esperarlos, enamoradas y tristes, esperanzadas y nostálgicas. En 1999 fue calificada como la canción en español más conocida, más cantada, más grabada y más difundida en el mundo de todos los tiempos. De igual manera, se ha denominado el bolero más famoso del mundo.
La canción presenta un discurso sencillo y breve, es una petición envuelta en un tono seductor e ingenuo. Hace referencia al placer de besar, mitifica la representación del beso en la relación amorosa y, al mismo tiempo, representa un despliegue de absoluta sensibilidad y sensualidad. La nostalgia y el deseo, la pasión y el pudor, hacen de la canción un discurso, una declaración a la necesidad de sentirse amada. La descripción puntual del amor ideal.
Otra canción donde el deseo y la pasión se manifiestan de una manera romántica y muy sensual es “Enamorada”. Consuelo Velázquez se atreve a decir una frase fuerte para la época: “Entrégame tú la caricia suprema de amor”. En siete palabras sintetiza la apasionada entrega amorosa de una mujer que está enamorada y la describe “con luz en la mirada”. La provocación y la decisión de demostrar el amor hacia el otro las sintetiza en el clásico calificativo que sirve para juzgar a quien no sigue la moral tradicional ni las acciones conservadoras para amar.
Las canciones destinadas al reclamo amoroso también son suaves y esperanzadoras. Puede haber un reclamo, mas no un enfrentamiento ni un insulto o un mal deseo. Hay dignidad y resignación, pero sobre todo respeto, humildad, tranquilidad y fe en la otra persona y el amor mismo. Nuevamente un amor ideal, aceptar sin problemas la imposibilidad de seguir enamorados y separase en buenos términos, deseándose lo mejor.
Un cambio total en sus letras y ritmos lo representa “Yo no fui”, interpretada con éxito por Pedro Infante y tiempo después por Pedro Fernández. Es una canción pícara e ingeniosa. Puede ser considerada como una declaración de desobediencia y, al mismo tiempo, de mantener las apariencias para no meterse en problemas. Pero a la vez delata una declaración de confianza del otro hacia ella: “Si te vienen a contar/Cositas malas de mí/ Manda a todos a volar/ Y diles que yo no fui/Son puros cuentos de por ahí/ Tú debes creerme a mí/ Yo no fui”.
La honestidad y la sinceridad son valores que la compositora juzga necesarios e imprescindibles en una relación amorosa. Pocas veces, a través de sus canciones, hizo un reclamo amoroso cruel o fuerte, trágico o fatal. El amor ideal, el deseo y la pasión caracterizaron la mayoría de las canciones de Consuelo Velázquez, una mujer preparada que estudió música, fue concertista, maestra de música, solista de la Orquesta Sinfónica Nacional y la Filarmónica de la UNAM.
Además de dedicarse a la música, también destacó en otros escenarios. Estuvo al frente de la Sociedad de Autores y Compositores de México, fue vicepresidenta de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores y, en 1979, diputada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI)
Leal siempre a la esencia del bolero, no dejó nunca de lado el romanticismo pese a que en sus temáticas el reclamo y el enfrentamiento amoroso estuvieron latentes, pero siempre con un tono suave, idílico y placentero. En una entrevista, su hijo Mariano Rivera afirmó:
“La obra de mi madre es fundamentalmente de una gran versatilidad creativa, porque abarca todos los géneros y la mayoría de los ritmos, además cada canción se adecúa a un momento de su personalidad y tiene una intención creativa que refleja esa gran observación que tenía de la vida, de lo que la rodeaba, de lo cotidiano y trascendente. Amar es un gran himno al amor. El catálogo de mi madre enseña que tuvo una gran creatividad, que siguió en evolución y de ninguna manera se quedó circunscrita al bolero, a los años cuarenta o cincuenta o a ´Bésame mucho´, sino que estuvo activa hasta el final y que es una compositora del mundo hispánico que ha estado más ligada al jazz, soul, blues y rock; esto se observa en canciones como ´Anoche´ y ´Tenaz obsesión´”.
A 101 años de su nacimiento el 21 de agosto de 1916, las composiciones de Consuelo Velázquez siguen sonando en la radio y en los espacios virtuales.
