ANGEL AMADOR SÁNCHEZ/EXPRESS ZACATECAS
MAZATLÁN, SINALOA. "Al Chapo Guzmán no lo atraparon, él se entregó", dice muy seguro don Roberto, taxista que durante tres horas no sólo hace un repaso histórico de la ciudad y el puerto, así como un puntual desglose de los atractivos turísticos y de sus playas, sino que además informa sobre aspectos vinculados al narcotráfico.
Sin demasiados rodeos, en unas cuantas palabras expresa su sentir: "Joaquín Guzmán es muy querido por los mazatlecos y los sinaloenses en general, ha hecho mucho por el estado".
Relata que El Chapo, promocionado como el delincuente "más buscado del mundo", traía siempre una amplía seguridad en "un radio de 10 kilómetros a la redonda, por eso nadie cree que lo atraparon". Sin embargo, sus aseveraciones no son tan contundentes al tratar de explicar cuál sería el motivo del capo para negociar su entrega. Sólo afirma que "don Chapo" sigue mandando en esta y otras plazas, "su gente sigue operando".
El pasado 22 de febrero del año en curso, los principales periódicos de México y del mundo, así como en las redes sociales, dieron a conocer que Joaquín Guzmán Loera, quien se fugó del penal de Puente Gránde en Jalisco en 2001, había sido capturado en una de las habitaciones del edificio Miramar, ubicado frente al malecón de la ciudad turística de Mazatlán.
Casi de inmediato, surgieron los "narco tours" demandados por turistas nacionales y extranjeros, quienes deseaban conocer el sitio exacto donde había sido atrapado el famoso narcotraficante, uno de los hombres más ricos del orbe, según la revista Forbes.
Don Roberto detiene su pulmonía, así denominan a los taxis abiertos, similares a un carrito de golf, para que sus pasajeros cumplan con el ritual de posar en la puerta del Miramar, edificio enclavado en una zona de amplía actividad comercial y vial, sin condiciones para desplegar medidas de seguridad para proteger al Guzmán Loera. Es un inmueble sin lujos, "muy pobre" para esconder al líder del cartel de Sinaloa.
Según el trabajador del volante, las habitaciones tienen un costo de entre 10 y 12 mil pesos mensuales. El propietario, cuenta el conductor de la pulmonía (llamada así, en broma, porque al entrar aire por todos lados podría causar dicha enfermedad a los pasajeros), cobra ahora 3 mil 500 pesos diarios por rentar el cuarto en el que efectivos de la Marina Armada de México detuvieron a Guzmán Loera.
Mazatlán, siempre a decir del informante, enfrentó una espiral de violencia hace 5 o 6 años, con la llegada de los Zetas: "la cosa se puso fea, hubo muertos, secuestrados, extorsionados". Sin embargo, sostiene que cuando El Chapo se decidió a sacarlos de la plaza, la situación se tranquilizó, "ahora la cosa está calmada, los chapitos se dedican a lo de siempre: a comercializar la droga, sin afectar a la población".