Un documental sobre niña asesinada en Estado de México, una obra creada por padres de víctima que dignifica la lucha por justicia sin victimismo
Sara Lovera * / Palabra de Antígona
Ciudad de México, 27 de Abril de 2026.- La revelación más dolorosa del final del siglo XX fue reconocer que el feminicidio es el extremo de la violencia contra las mujeres, un fenómeno que cimbró profundamente, cambió la narrativa sobre la violencia contra las mujeres y tuvo como epicentro a Ciudad Juárez, lugar convertido en símbolo de la visión crítica sobre la negligencia estatal, la opresión femenina y la discriminación: morir como resultado del patriarcado.
En tres décadas, el conocimiento y los alcances del feminicidio se fueron deshilvanando y concretando hasta reconocer la crisis humanitaria que hoy vivimos. Se deseaba que Juárez fuera el único sitio de la desgracia; se quería pensar que ahí, y sólo ahí, sucedía.
Los análisis, las historias, las acciones feministas y también las gubernamentales, así como el ruido incesante del siglo XXI, permitieron adentrarse, correr la cortina y mirar el fondo; desnudaron todas las aristas de este crimen cotidiano llamado feminicidio, como un tremendo golpe a la conciencia.
Entre 1994 y 2026 se editaron más de 100 libros y se produjeron 20 videos, documentales y largometrajes de ficción, incluso la reciente serie llamada La Fiscal, que divulga acciones gubernamentales todavía muy limitadas.
Siendo el cine un medio de gran impacto social, contribuye al conocimiento y a la toma de conciencia. Hubo varias películas comerciales y series recrearon lo que reveló Ciudad Juárez; una de ellas, titulada El Caníbal, recreó el morbo colectivo. Muchas contribuyeron a "normalizar" lo inaceptable.
Querida Fátima rompe con esa narrativa que, sí, afecta el alma y da tristeza, pero logra enviar un mensaje completo y complejo, combina la lucha pública con la vida privada y la memoria familiar, sin dejar de lado las protestas, las exigencias a las autoridades y la resistencia de esas mujeres que buscan justicia sin hallarla.
El documental es un retrato social que recuerda que el cine sigue siendo uno de los medios más poderosos para nombrar el conflicto y dignificar a quienes lo atraviesan.
Creada por la colectiva Varinia, incluye a la madre de Fátima, Lorena Gutiérrez, y a su padre, Jesús Quintana, como protagonistas y directores. Encarna la lucha, no la interpreta.
La obra se estrenó en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, que terminó el sábado pasado. Ahí ganó el Premio Mezcal, que reconoce a lo mejor del cine mexicano. También obtuvo el reconocimiento a la mejor dirección.
El jurado sostuvo que es: "Una obra que encarna el valor más alto del cine: su relevancia. En un momento histórico en que las voces de quienes buscan justicia se enfrentan a muros que pretenden cercenar sus libertades, la película se levanta como un acto de expresión y de retrato social".
Agregó que "su fuerza narrativa nunca cede al victimismo fácil: elige, en cambio, ahondar en sus personajes, darles espesor humano y acompañarlos con imágenes de una ejecución cinematográfica magnífica, capaces de alcanzar momentos sublimes".
La cinta narra la historia de Fátima, una niña de 12 años asesinada en 2015 en el Estado de México, y el incansable camino de su madre en la búsqueda de justicia, como ocurre con miles de casos más, en un documental de no ficción.
El filme renueva la mirada sobre un fenómeno que empezó a adormecer e invita a mirar, a volver la vista hacia un asunto que involucra profundamente la humanidad y la capacidad de indignación, ambas recuperables y necesarias para abrir nuevos caminos.
Se trata de un documental de largometraje producido con pocos recursos, capaz de romper ese círculo pernicioso de cifras y justificaciones que busca borrar la lucha humana por la vida.
Tendrá grandes éxitos y calará hondo. Estoy segura. Veremos.
* Periodista. Editora de Género en la OEM y directora del portal informativo semmexico.mx
