
Fotos: cortesía UAZ
Zacatecas, Zac.- En el marco del Día Mundial de las Abejas, que se conmemora este 20 de mayo, el maestro investigador de la Unidad Académica de Medicina Veterinaria y Zootecnia (UAMVZ) de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Carlos Aurelio Magaña Flores hizo un llamado a la población a actuar con prevención ante la presencia de enjambres, evitar acercamientos innecesarios y reportar oportunamente cualquier colonia ubicada en espacios habitados.
Lo anterior cobra relevancia ante los lamentables hechos yrecientes reportes de ataques de abejas registrados en la entidad, situaciones que han generado preocupación entre la población y han puesto sobre la mesa la importancia de conocer el comportamiento de estos insectos y las medidas adecuadas para reducir riesgos.
El especialista explicó que, en Zacatecas, la especie de abeja predominante es la Apis mellifera o abeja melífera, utilizada por los apicultores para la producción de miel. Estas poblaciones mantienen una importante carga genética africanizada, resultado de un proceso de expansión que inició en Sudamérica y que llegó hasta la frontera del sur del país durante la década de 1980.
Magaña Flores, precisó que esta especie no se encuentra actualmente en peligro de extinción, pues forma parte de sistemas de manejo apícola y es reproducida por miles de productores en México y otros países. Una de sus principales características es su elevado comportamiento defensivo, particularmente durante la primavera y el inicio del otoño, cuando las colonias alcanzan mayores tamaños poblacionales.
Sin embargo, aclaró que contrario a lo que suele creerse, no atacan de manera espontánea pues responden cuando perciben amenazas hacia su colonia. Detalló que diversos estímulos pueden activar este comportamiento, entre ellos el calor, la humedad, ruidos, hambre, vibraciones, golpes, olores fuertes, movimientos bruscos o la cercanía excesiva al enjambre. Incluso, explicó que colores oscuros, ciertas texturas o aromas intensos pueden alterar a los insectos, ya que su percepción del entorno es distinta a la humana. “Ellas defienden su hogar, actúan por instinto como mecanismo de protección”, indicó.
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Carlos Aurelio Magaña Flores
El académico advirtió que estos insectos pueden representar un riesgo cuando establecen colonias en zonas habitadas, por lo que recomendó evitar cualquier acercamiento y permitir que personal capacitado determine si el enjambre debe reubicarse o eliminarse.
Ante un encuentro accidental, Magaña Flores recomendó alejarse de inmediato del área, corriendo de 200 a 300 metros en línea recta hasta salir del perímetro de defensa de las abejas, sin lanzarse al suelo ni a cuerpos de agua. Durante la huida, aconsejó evitar manotear o intentar espantar a los insectos, ya que estas acciones pueden incrementar su agresividad.
Es importante cubrir la cabeza y el rostro con alguna prenda de vestir para proteger ojos, nariz, boca y cuello, así como buscar refugio en un espacio cerrado, como un vehículo, vivienda o edificio. En caso de sufrir picaduras, indicó que los aguijones deben retirarse mediante un raspado suave de la piel, sin presionarlos, y acudir a atención médica, especialmente si existen múltiples picaduras o antecedentes de alergia al veneno de abeja.
¿Por qué aparecen los enjambres?
El investigador explicó que los enjambres forman parte del ciclo natural de reproducción de las abejas. Cuando una colonia alcanza gran tamaño, la reina abandona la colmena junto con miles de obreras para establecerse en otro sitio, por lo que es común observar agrupaciones temporales en árboles, postes o construcciones.
Ante estas situaciones, recomendó no intervenir ni intentar retirarlas por cuenta propia, sino reportarlas a las autoridades o personal especializado. Por ello, subrayó la necesidad de fortalecer las acciones preventivas mediante una mejor señalización de áreas de riesgo, capacitación continua del personal de atención y mecanismos de respuesta oportuna que permitan prevenir incidentes.
Las abejas melíferas no están en peligro de extinción
El académico también aprovechó la fecha para aclarar una de las ideas erróneas más difundidas en torno a estos insectos. Aunque existe la percepción de que todas las abejas se encuentran al borde de la extinción, precisó que la situación varía según la especie.
Indicó que la abeja melífera (Apis mellifera), utilizada para la producción de miel, enfrenta diversos desafíos, sin embargo, actualmente no se considera una especie en peligro de extinción. No obstante, advirtió que numerosas especies de abejas nativas y silvestres sí presentan mayores niveles de vulnerabilidad y requieren acciones de conservación. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), México alberga alrededor de dos mil especies de abejas nativas, una de las mayores diversidades registradas a nivel mundial.
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Investigación en la UAZ sobre las abejas
Además de su labor docente, Magaña Flores encabeza en la UAZ investigaciones sobre la salud y supervivencia de las abejas. Desde 2015 participa en un proyecto de estimación de la pérdida de colonias de abejas melíferas en México, desarrollado junto con estudiantes de distintos niveles académicos y una red internacional que monitorea este fenómeno en más de 30 países.
A través de este trabajo, los investigadores analizan las causas asociadas a la disminución de las colonias, entre ellas enfermedades como la varroasis, considerada uno de los principales problemas sanitarios que afectan a las abejas. Los estudios abarcan aspectos epidemiológicos relacionados con su frecuencia, distribución y factores de riesgo, además del desarrollo de estrategias de control integral para contribuir a la salud de las colonias y la sostenibilidad de la actividad apícola.
Finalmente, el investigador subrayó que, pese a los riesgos que pueden representar en determinados contextos, las abejas desempeñan una función esencial para los ecosistemas y la producción de alimentos. “No hay que satanizarlas. Son insectos benéficos y fundamentales para la polinización”, dijo. Por ello, insistió en la importancia de fortalecer la cultura de la prevención, reportar oportunamente la presencia de enjambres y permitir que personal capacitado actúe.
