
Entrevista a especialistas de la UAZ
Los docentes investigadores de la Licenciatura en Salud Pública de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Adolfo Castro y Carlos Gómez Rodríguez, advirtieron que el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que se transmite con facilidad en personas no vacunadas o con defensas bajas.
Aunque suele identificarse por fiebre y ronchas, lo más preocupante —subrayan— son sus complicaciones: otitis, afectaciones en la garganta, neumonías y encefalitis, que pueden llegar a ser mortales. Además, puntualizan que enfermarse en la edad adulta implica riesgos mayores que en la infancia.
En cuanto a la población infantil, Castro y Gómez insisten en que los menores de cinco años deben contar con su esquema completo de vacunación, es decir, al menos dos dosis. No obstante, remarcan que el aumento de casos en adultos de entre 20 y 40 años es alarmante, pues se trata de un grupo que se consideraba protegido pero que en muchos casos carece de registros claros de vacunación. “Si la vacuna no está registrada, no está aplicada. Ante la duda, se recomienda un refuerzo para garantizar la protección”, enfatizaron.
Asimismo, los especialistas explican que en adultos no vacunados las complicaciones pueden ser graves: neumonías que requieren hospitalización e incluso intubación, encefalitis que compromete el cerebro y riesgo de fallecimiento, especialmente en personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o padecimientos autoinmunes. Por ello, recomiendan revisar la cartilla de vacunación y, en caso de duda, solicitar una dosis de refuerzo.
En respuesta a esta situación, la Universidad Autónoma de Zacatecas instalará módulos de vacunación en distintas unidades académicas, abiertos a estudiantes, docentes y trabajadores. Según Castro y Gómez, el requisito es acudir con la cartilla; si no se cuenta con ella, lo más prudente es pedir el refuerzo.
Al mismo tiempo, recuerdan que ninguna persona con fiebre debe vacunarse y que quienes presenten fiebre y ronchas deben evitar asistir a clases o al trabajo hasta recibir atención médica, pues en la fase febril un paciente puede contagiar hasta a 18 personas.
De manera complementaria, los docentes investigadores aclaran que, en casos de alergia al huevo, la vacunación es posible bajo vigilancia médica y con tratamiento preventivo con antihistamínicos. Destacaron que enfrentar el sarampión es mucho más riesgoso que los efectos de una reacción controlada.
La estrategia de la universidad, explican, incluye informar a toda la comunidad mediante infografías y comunicación oficial, reforzando la importancia de la responsabilidad individual. Entre las medidas esenciales destacan: usar cubrebocas en caso de síntomas respiratorios, no enviar a niños enfermos a la escuela y mantener controladas las enfermedades crónicas.
Finalmente, Castro y Gómez recuerdan que no existe tratamiento específico contra el sarampión: la única herramienta efectiva es la vacunación. Adoptar estilos de vida saludables, atender oportunamente los síntomas y participar en los módulos de vacunación son acciones clave para contener el aumento de casos y proteger tanto a la comunidad universitaria como a la sociedad en general.
