*En primer lugar, Guanajuato y en tercero Aguascalientes
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos determina en su Artículo 24º la libertad religiosa de las personas, lo cual significa que cualquier individuo puede profesar la creencia religiosa de su elección y practicar el culto respectivo con la única limitación de no contravenir las leyes vigentes.
Por su parte, el artículo primero prohíbe toda forma de discriminación motivada por la religión o por cualquier otra causa que afecte los derechos y libertades de los mexicanos; de allí la relevancia de conocer la situación de la diversidad religiosa que guarda el país.
Los censos poblacionales, señaló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) han registrado, desde 1895, la preferencia religiosa de las personas.
De acuerdo con ello México tiene una población predominantemente católica, de hecho, a principios del siglo 20, sólo una proporción muy reducida de la población (0.4%) manifestó tener una religión distinta a ésta.
Es a partir de la década de los años 60, y de manera más acentuada en los 80, que los censos registran decrementos cada vez más notables de la religión católica, de modo que en la primera década del siglo 21 alcanzan la cifra de 83.9% respecto de la población de 5 años y más de edad.
Los censos permiten conocer la diversidad religiosa como un componente de la riqueza cultural que caracteriza a la población mexicana. Particularmente el Censo 2010 facilitó el registro, no sólo de las religiones mayoritarias o más tradicionales, sino de las nuevas expresiones que tienen lugar entre diversos segmentos de la población.
De esta forma y tomando como base a la población total, el Censo 2010 registró 92.9 millones de Católicos que representan 82.7% de la población total; entre las iglesias Protestantes, Pentecostales, Evangélicas y Cristianas hay casi 8.4 millones de personas (7.5%), dentro de las cuales sobresalen por su número los Pentecostales con cerca de 1.8 millones de adeptos y las Cristianas y Evangélicas con aproximadamente 5.8 millones.
Entre las iglesias Bíblicas diferentes de Evangélicas, que agrupan a 2.5 millones de personas (2.3%), destacan también por su número los Testigos de Jehová, pues cerca de 1.6 millones de personas declararon pertenecer a esta religión.
No menos relevantes son otras iglesias que si bien se identifican como minoritarias, tienen una larga tradición histórica o son expresión de los nuevos movimientos religiosos, lo que da cuenta de la diversidad actual. Por su volumen de adeptos sobresale el Judaísmo con 67.4 mil personas, las Espiritualistas con casi 36 mil, las de Raíces étnicas con 27.8 mil creyentes y las de Origen oriental con poco más de 18 mil, entre otras.
Otro dato importante es el registro de la población sin religión que en 2010 resulta cercano a 5.3 millones de personas, apuntó el Inegi.
ESTRUCTURA POR EDAD Y SEXO
La estadística censal, además de mostrar la preferencia religiosa de la población, también revela otras características, por ejemplo, la estructura por edad y sexo permite exponer que la población católica prácticamente guarda las mismas proporciones en cada grupo de edad y sexo que la población total de 5 y más años de edad, explicable en razón de que los católicos representan 83.9% de este conjunto de población.
Por su parte la estructura observable en otras religiones indica que la proporción de mujeres es superior desde los 5 hasta los 59 años, con excepción del grupo 20-24; en cambio, en los hombres la situación es inversa, con excepción ahora de los menores de 15 años. Esto significa, en general, que en las religiones no católicas hay mayor participación de las mujeres y que ello ocurre entre los grupos más jóvenes.
En cambio, entre la población sin religión, destaca la mayor participación masculina entre los 15 y 59 años. Estos datos apuntan a que la diversificación religiosa está ocurriendo entre la población más joven.
LA RELIGION EN LAS ENTIDADES FEDERATIVAS
Existe una tendencia histórica que identifica a la región centro del país, sobre todo los estados que conforman el Bajío, con los más altos porcentajes de población católica. Así, Guanajuato, tiene el mayor porcentaje de población católica, con casi el 94%, seguido de Zacatecas con 93.5%, Aguascalientes con 93% y Jalisco con 92 por ciento. Sólo otros tres estados (Querétaro, Michoacán y Tlaxcala) muestran porcentajes mayores a 90% de creyentes para esta religión.
Los estados del sur del país, junto con algunos de la frontera norte, tienen los mayores porcentajes de población con una religión diferente a la católica. Esta característica obedece, principalmente, a la influencia de las iglesias evangélicas y pentecostales en la región.
Tradicionalmente Chiapas y Tabasco, desde hace más de 50 años concentran el volumen más alto de población con una religión distinta a la católica, alcanzando en el 2010, 27.4% y 24% respectivamente; otra entidad que sobresale es Campeche con 21.1%. De los estados de la frontera norte, Baja California y Tamaulipas presentan porcentajes que rondan el 15 por ciento.
El sur del país también concentra los porcentajes más altos de población sin religión: Quintana Roo con 13.4%, Chiapas con 12.1%, Campeche con 11.6% y Tabasco con 9.5%. En el norte, únicamente destaca Baja California con 10 por ciento.
LA RELIGION EN LOS HOGARES
Otro aspecto que es posible relacionar con la información del censo es la confluencia doctrinal entre el jefe(a) del hogar y el resto de los miembros, es decir en qué medida los integrantes del hogar tienen la misma religión que el jefe(a); así dicha coincidencia es más acentuada en el caso de los hogares donde el jefe(a) es católico, pues casi el 95% de los integrantes comparten la misma creencia del jefe(a) y sólo 5.4% registraron una religión distinta a la católica.
Para el caso de los jefes del hogar que declaran seguir una religión diferente a la católica, 71.6% de los miembros de estos hogares comparten la misma religión de su jefatura y 28.4% tienen una creencia distinta.
Cuando el jefe(a) del hogar declara no tener religión, los miembros del hogar presentan una acentuada diferencia pues casi 60% no tienen religión alguna y el 40% restante guardan una postura diferente.
SITUACION CONYUGAL Y RELIGION
Un aspecto que el Censo 2010 revela de la práctica religiosa, son las uniones de acuerdo con la creencia correspondiente; de esta manera se conoce que entre la población casada y en unión libre, 53.4% de los católicos están unidos religiosamente; para la población que sigue una creencia diferente a la católica, este indicador es de 37 por ciento.
Es destacable que entre la población sin religión y actualmente unida, 17.6% reconocen una unión religiosa.
EN LA POBLACION INDIGENA
La población de 3 años y más que reconoce hablar una lengua indígena en el país es de casi 7 millones de personas, de éstas, quienes declaran una religión católica representan 76 por ciento. Tradicionalmente existe una fuerte identificación histórica de las etnias asentadas en México con la religión católica, sin embargo, desde hace algunas décadas, este predominio tiende a la baja.
La población que declara una religión diferente a la católica y reconoce hablar una lengua indígena, concentra a poco más de 1 millón 208 mil personas, es decir, 17.5% de todos los hablantes del país.
Por otra parte, 5.3% de la población hablante de lengua indígena del país reconoce no seguir religión alguna, lo que se traduce en más de 366 mil hablantes de lengua indígena. Este valor puede estar influido en alguna medida por la identidad de algunas etnias con su cosmovisión y con un enfoque espiritual particular que no necesariamente reconocen como religión, concluyó el Inegi.
