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José Enciso CSe ilustra el poderío de la industria del delito y su infiltración vigente en las instituciones  

El doctor en Historia, José Enciso Contreras, apunta el daño social y al sexenio de Peña Nieto

Cuestiona política de educación que multiplica lumpen violentos y altísimo costo de legisladores

 

La fuga de El Chapo Guzmán es algo lastimoso que enoja e indigna a los mexicanos; exhibe la vulnerabilidad de las instituciones, infiltradas por el narcotráfico, y el poderío global de la industria del delito. Es un atentado contra el país, contra su estructura jurídica y constitucional. Abre un nuevo boquete en el sexenio de Enrique Peña Nieto y echa abajo a su mayor prospecto para sucederlo en la Presidencia de la República, Miguel Ángel Osorio Chong, actual secretario de Gobernación.

Con la segunda fuga del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, hace cinco días, del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, Altiplano, saltan a la vista el poderío de la organización criminal frente al Estado mexicano, a su vez infiltrado, las conexiones ya muy bien establecidas en los reclusorios de alta seguridad del país, y otras, más allá de las fronteras nacionales.

Entrevistado en el programa Los Periodistas de Radio Zacatecas (97.9 FM), el doctor en Historia, académico-investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), José Enciso Contreras, dudó que las autoridades mexicanas, desde la Presidencia de la República estuvieran enteradas del hecho previamente, como se ha especulado, pero planteó ¿Qué tamaño de cañonazo, en términos de dólares, se requeriría para hacer desistir a Osorio de la aspiración presidencial y en el caso de Enrique Peña Nieto, para echarle a perder el sexenio, porque es un gran boquete el que se abre”.

EL IMPACTO SOCIAL: INDIGNACIÓN

Enciso reconoció que la irritación social causada por el acontecimiento, tiene todo fundamento: “para estar realmente enojado con lo ocurrido. Más allá de lo mítico y lo peliculesco de esto, es un atentado contra el país, contra su estructura jurídica, constitucional, no nada más de El Chapo sino de todo el aparato que lo apoya, que solventa y le permite semejante evasión. Es para estar indignado”.

“Al igual que a muchos mexicanos la fuga de Joaquín Loera Guzmán, quien por segunda ocasión escapa de las manos de la justicia mexicana, me causó inicialmente la impresión de que era Día de los Inocentes, pero reflexioné en que no era diciembre, y claro, es una noticia que no se puede ignorar”, dijo de entrada en la entrevista.

Indicó que este asunto tiene muchas facetas. Para comenzar es el caso de una leyenda que se afirma, que logra prender muy bien en aquéllas mentalidades y sentimientos sociales, que guardamos en general contra el Estado mexicano por su “estilacho” de hacer las cosas de manera bastante atropellada y fuera del marco del Derecho.

“No se trata de ninguna alabanza al Chapo, desde luego, no todas las leyendas son buenas, qué le vamos a hacer. Ni tampoco es apología del delito, ni del vicio”, aclaró.

La verdad es que cuesta trabajo ir asimilando que estas cuestiones, estos hechos sociales, que hacen las delicias de los guionistas de Hollywood, puedan presentarse en nuestro medio. Es la impresión inicial con la que me quedé, dijo quien también fue cronista de Zacatecas.

INDUSTRIA DEL DELITO, GLOBALIZADA

Es necesario reflexionar en el sentido de lo que representa el Chapo Guzmán como organización. Hay puntos de contacto entre las viejas leyendas de los bandidos “buena onda”, como Chucho el roto, que roban al rico para darle al pobre; las circunstancias de las movilizaciones de inicios de 2014 en Culiacán, Sinaloa, que hablan de su arraigo social, que lo han tenido todos los grandes sinvergüenzas que en el mundo ha habido, de este corte de delincuentes. Quién no recuerda el caso de Pablo Escobar, en Colombia, que pese a ser un hombre con las manos llenas de sangre, era muy querido en algunas regiones, expuso el entrevistado.

En esta conducta esquizoide del bandolero, quitan con una mano y reparten con la otra, en una especie de lavatorio cristiano de catarsis y de buscar una base social, pues toda empresa la necesita, continuó.

No solemos reflexionar respecto a lo que representa el Chapo Guzmán como organización, como empresa. Es de los capos y narcos latinoamericanos más importantes de las últimas décadas, el narco de la globalidad, y que ha logrado pervivir en ella y se mueve como pez en el agua, en la medida en que reflexiona y actúa como un hombre de empresa, observó el historiador.

“No por nada, uno se pregunta, qué diablos hace alguien como él en el ranking de la revista Forbes, a la que le interesa el poder y el capital, la acumulación de riqueza en el mundo”, anotó.

Por eso encaja muy bien: ni la riqueza, ni el capital, tienen compromiso o están casados con la legalidad, desde sus orígenes. Hay que recordar el periodo este de gran saqueo internacional, que fue la piratería, la cual no fue sino actividad estatal inglesa, por un lado, de la familia real, que estaba metida hasta las manitas en estas empresas para desvalijar al mundo que se pudiera, planteó Enciso.

La manera en como organizan el Chapo y su equipo, aunque poco a poco habrán caído algunas personalidades notables, pero, que finalmente, es una empresa bien organizada, no me atrevo a decir que con niveles de excelencia, pero sí con una gran eficacia al hacer las cosas, concretó.

“El Chapo no es el zeta atropellado, inculto, que necesita un sargento que le diga cómo cortar orejas, sino que tiene una visión de empresa, de desarrollo de su actividad, de conexión a nivel global. Es un tipo asombroso en ese sentido. Si esas cualidades hubieran sido aprovechadas en términos de la creación de una empresa en el marco de la ley sería un empresario exitoso”, precisó.

Planteó lo “exitoso” que es producir muertos; esa empresa tiene una línea de producción muy interesante en materia de difuntos. Cuando lo hicieron preso la última vez, el año pasado, él mismo confesaba ante sus captores haber matado entre 2 mil o 3 mil personas. No quiere decir que haya apretado el gatillo personalmente, pero si el ser quien decide qué obstáculos quitar, qué personajes, qué relaciones teje con otros cárteles, cuándo suspenderlas y ha sabido “navegar” con mucha solvencia.

Siendo mal pensados, dijo, en el terreno de las hipótesis, para nadie es difícil creer que una empresa de ese tamaño, con ese capital de mil millones de dólares, que él niega, pero, como una especie de falsa modestia, no es extraño pensar cómo se le facilitan las cosas en esta red de corrupción que está desde el “tácuaro” que está mordiendo al pobre crisitiano en la esquina, hasta una corrupción planificada.

PREVALECE LA INFILTRACIÓN DEL NARCO EN LAS INSTITUCIONES

Repuso que, “es decir, es una industria del delito, que no improvisa, sino que tiene conexiones ya muy bien creadas, mantenidas, en todos los reclusorios de alta seguridad en el país y más allá de las fronteras, o sea, conexiones importantes. De tal manera que esas conexiones que se mantienen a bajo nivel, se reactivan, para echar a andar los planes b; juegan con escenarios, como hace la gran empresa”.

La prospectiva que tiene el Chapo no la tiene el gobierno mexicano. Familiares del ahora prófugo, como su hijo, habían subido comentarios a las redes anunciando una próxima fuga, pero la policía los tira a locos. No había líneas de investigación en prevención, siguiendo la pista. La prospectiva de esa empresa del delito es mucho mejor que la del Estado mexicano.

La interrogante le sería permanente ¿qué pasa si caigo en Almoloya de Juárez, si regreso a Puente Grande?, eso se prevé.

Le ha sido relativamente sencillo escapar, por la red de complicidades que están establecidas en ese reclusorio, que no nacieron ayer. Es decir, parte del personal de la empresa de El Chapo está uniformada, desde el cuico hasta el estatal, y hasta los grandes niveles de la seguridad pública. Yo no podría explicar de otra manera este accionar, señaló Enciso.

Mucho se ha hablado de la prevención que debe tener el sistema mexicano, acerca de la infiltración del narco en la política. De eso se ha hablado y se han tomado medidas, hasta legislativas, pero estos son los resultados materiales provechosos para ambas partes. Digamos que, recursos humanos de la empresa de El Chapo, también tienen, aparte de policías uniformados, políticos profesionales.

Anotó además: “uno que no está familiarizado con ese tipo de actividades técnicas, la planeación de este túnel de mil 500 metros, mucho, para caminarlos nada más, pero para un ingeniero minero, por ejemplo, ese es pan comido. Traza los planos, cómo los consiguieron, cómo llegar al punto exacto de la regadera. Eso nos habla de que disponen de esos planos y andan circulando, en esa empresa, como su capital técnico y de saberes acumulados”.

EL CONSPIRACIONISMO

Este tipo de hechos sociales son un caldo de cultivo, el paraíso para el conspiracionismo que es un deporte muy popular, divertido y agradable. Casi tanto como “comer cura”. El sospechosismo famoso, dijo Enciso, al preguntársele sobre las versiones de que el Gobierno Federal estaba enterado de la nueva fuga desde antes.

En este caso, agregó, un análisis somero de la situación, habrá que verlo en la perspectiva de costo y ganancia; Miguel Ángel Osorio es un hombre que se perfilaba, con muchas posibilidades, ya no, y con mucha fuerza, para la sucesión presidencial. Se le cae la posibilidad con este hecho.

El historiador fue a más: “de qué tamaño de cañonazo, en términos de dólares, se requeriría para hacer desistir a alguien de dicha aspiración o en el caso de Enrique Peña Nieto, para echarle a perder su sexenio. No digo que todo esté perdido porque pueden maniobrar políticamente, pero éste es un gran boquete que se hace en este barco sexenal”.

Abundó en que todo puede ser posible en el terreno de la especulación y más “rociado con la salsa del conspiracionismo, pero estas teorías a veces venden mucho y son realmente populares, pegadoras, llegadoras, como los narcocorridos, aunque en el terreno de las comprobaciones es donde flaquean”.

Al respecto, pidió recordar el asesinato de Luis Donaldo Colosio, tras el cual, hoy por hoy, no está demostrado que no haya sido Mario Aburto. Ha medrado toda una industria de la especulación, pero técnicamente, criminalísticamente, científicamente, no está demostrado.

PRECARIEDAD DE LA VIDA INSTITUCIONAL

Se demuestra también, advirtió el historiador Enciso, la precariedad de nuestra vida institucional. Una de las inversiones más costosas que hacemos los mexicanos es en el Congreso de la Unión, es carísimo, y cuando nos va bien hacen una maraña de leyes para taparle el ojo al macho, pero el problema es que no son eficaces porque no hay una cultura del Estado de Derecho.

“Los mexicanos solemos pensar en que habrá soluciones providenciales, más que buscarlas por nosotros mismos, a través de la vida institucional. Es otra de las facetas que devela la fuga de El Chapo Guzmán, la gran debilidad, la vulnerabilidad, casi lastimosa, de nuestras instituciones. Lo flaco de nuestras policías”, sostuvo.

México es un país de grandes desigualdades. Habrá diputados que hagan las cosas bien, con mucha capacidad técnica. Lo que ocurre en las policías, en la calificación de dichas corporaciones, donde también hay charlatanes, golpeadores, porros, susceptibles a la corrupción, que en un descuido llegan a ser el jefe del técnico. Lamentablemente, el perfil más amplio de la policía es de una autoridad criminal, precisó.

EL FACTOR MIEDO HABITA EN MÉXICO

En estos hechos está además el poder del miedo, entre la influencia del peso del dinero, el miedo a morir y más si se trata de amenaza al entorno familiar inmediato. ¿Qué tanto también fue el miedo sobre ese tipo de personal administrativo, carcelario, de seguridad, cuando alguien de la empresa sinaloense les habla de su esposa, de sus hijos, con el chantaje de por medio?

En México, hay momentos cúspide en que el miedo se siente más y semiparaliza a la sociedad. Dicho factor, miedo, es mucho más poderoso que el dinero. Por eso hay una industria internacional, global, en torno a eso, con objetivos políticos muy claros, ilustró.

Enciso consideró que el miedo sigue habitando a los mexicanos. Y, además, la política de información del Gobierno, contribuye a ello. Hay noticias de los procuradores de justicia para decir que todo está en paz, lo que uno entiende en clave contraria, algo ocurre. Deducimos que todo es al revés. Esa manera de hacer política, desinformando, crea estos estados propiciatorios de una paranoia que, en momentos cúspide, pueden generar trastornos sociales gravísimos, como psicosis.

 “Hay una exhibición de transparencia, tipo de dientes para afuera, porque al momento de ofrecerla el Estado no parece ser muy eficiente, como en muchas cosas. En este caso, debe ser un asunto prioritario, desde luego que la investigación judicial exige sigilo, con prudencia habrá qué decir ciertas cosas y otras no, pero son mínimas las que deben reservarse, las demás deben darse a  conocer palmariamente”, recomendó.

Aclaró que lo anterior no significa que nos lleven a todos a ver el túnel como a los diputados, puesto que no sirve de nada.

UN ATENTADO CONTRA EL PAÍS

Hay todo fundamento para estar realmente enojados con lo ocurrido. Más allá de lo mítico y lo peliculesco, es un atentado contra el país, contra su estructura jurídica, constitucional, no nada más de El Chapo, sino de todo el aparato que lo apoya, que solventa y le permite semejante fuga. Es para estar indignado, declaró.

La recompensa de 60 millones de pesos ofrecida por la Procuraduría General de la República (PGR) es una táctica antigua, en automático, para la delación provocada por dinero, que funciona muy bien en otros países y con otro tipo de personajes, mendigos, pero pues el prófugo en este caso puede dar el triple: “llame primero al 01 800 Chapo”, mencionó con sorna.

EL CHAPO Y SU PASADO, LECCIÓN LATENTE

El Chapo Guzmán es resultado de un tiempo, de una época. Badiraguato, su pueblo natal en Sinaloa, es un lugar donde en sus mocedades, la única escuela primaria que tenía estaba a 60 kilómetros de distancia, pese a eso, el papá envió a sus hijos al estudiar. Ya se dedicaba a plantar opio, era gomero, como se les dice. Creo que hasta la fecha esa región se dedica a sembrar amapola, inexplicablemente, pues se supone que está prohibido.

Guzmán pertenecía a una familia de siete hijos y al final no pudieron mantener su educación por cuestiones económicas. Varios de ellos, creo que los mayores, murieron por circunstancias de marginación. En dichas regiones de gran atraso no se puede esperar otra cosa.

Enciso señaló que vinculaba este hecho con algo que le da mucha tristeza: “el número de rechazados que tiene la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), y que año con año crece exponencialmente. En diversas unidades académicas se les niega la posibilidad de acceder a un mejor nivel de vida.

Cuando vemos a este tipo de personajes como El Chapo que es representativo de todo un ejército  de lumpen violentos al son de música de banda, son los marginados, los rechazados, los que estas políticas de restringir el gasto público en materia de educación, tienen consecuencias sociales y provocan deformaciones terribles, finalizó quien ejerció durante 32 años la docencia en la casa de estudios de Zacatecas.

 

 

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